La UBA, en la cornisa y se le acaba el camino

UBA y una situación que no se vivía en años.
domingo, 14 de abril de 2024 · 07:00

La Universidad de Buenos Aires (UBA), una de las instituciones educativas nacionales reconocidas a nivel mundial, enfrenta una situación crítica. Según informes recientes, la casa de altos estudios podría funcionar con normalidad solo hasta el 31 de mayo de este año.

Esta situación se debe a que el presupuesto asignado para 2024 de la UBA, un pilar fundamental en la formación de profesionales, es el mismo que el de 2023. Este escenario plantea un desafío significativo para la comunidad universitaria y la sociedad argentina en general.

Con una historia que se remonta a más de dos siglos, la universidad ha contribuido inmensamente al desarrollo cultural, social y económico del país. La posibilidad de que cierre sus puertas, aunque sea temporalmente, es una perspectiva alarmante que podría tener repercusiones duraderas.

El presupuesto de la UBA no solo afecta a la educación superior, sino también a la investigación y al desarrollo tecnológico. La universidad es un centro de innovación donde se generan avances significativos en ciencia y tecnología, los cuales tienen un impacto directo en la industria.

La falta de fondos suficientes para mantener estas actividades esencialmente paraliza el progreso en estos campos vitales. Además, la UBA es responsable de una red de hospitales universitarios que brindan servicios de salud esenciales a la comunidad.

Estos hospitales no solo ofrecen atención médica, sino que también son lugares de formación para futuros profesionales de la salud y de investigación médica. El cierre de la UBA significa una disminución en la disponibilidad de servicios de salud y un golpe a la formación médica en Argentina.

El peor de los escenarios

La situación presupuestaria actual de la UBA y de las demás universidades públicas del país es el resultado de una política de ajuste económico implementada por el gobierno de Javier Milei, que ha llevado a un recorte en los fondos destinados a la educación superior sin medir las consecuencias.

Este recorte se produce en un contexto de inflación significativa, lo que agrava aún más la crisis financiera de la universidad. Según la base de datos del presupuesto abierto del Ministerio de Economía, el ingreso dedicado a las universidades públicas es el más bajo registrado desde 1997.

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