El rotundo fracaso del protocolo antipiquete en la marcha universitaria

El rotundo fracaso del protocolo antipiquete en la marcha universitaria
miércoles, 24 de abril de 2024 · 07:40

La marcha universitaria, que congregó a una multitud en defensa de la educación pública a lo largo y lo ancho de todo el territorio nacional, puso a prueba el protocolo de seguridad del Gobierno nacional.

La masividad del evento, que desbordó las calles de Buenos Aires y otras ciudades del país, resultó en lo que muchos consideran un fracaso en la aplicación del protocolo antipiquetes. Sin lugar a dudas la marcha superó todas las expectativas

El protocolo antipiquetes fue una medida implementada por el Gobierno para garantizar el orden público y la circulación vehicular durante manifestaciones. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, había anunciado la intención de aplicar este protocolo durante la marcha universitaria, minimizando el alcance que, en su opinión, tendría la convocatoria.

Sin embargo, la realidad superó las expectativas del Gobierno. La marcha, originalmente convocada por la Universidad de Buenos Aires, se amplió con la adhesión de la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos CTA, espacios políticos, y movimientos sociales.

 La participación masiva hizo impracticable la aplicación del protocolo, que establece marchar por las veredas para no interrumpir el tránsito. La decisión de no aplicar el protocolo antipiquetes generó críticas y cuestionamientos.

Algunos sectores acusaron al Gobierno de falta de previsión y de no estar preparado para manejar una movilización de tal magnitud. Otros argumentaron que la suspensión del protocolo fue una muestra de respeto hacia un acto democrático y pacífico.

Fracaso

El fracaso del protocolo de seguridad se debió a que el Gobierno no anticipó la escala de la movilización, lo que llevó a una preparación insuficiente. La naturaleza pacífica y el carácter reivindicativo de la marcha hicieron que la aplicación del protocolo pareciera innecesaria y contraproducente.

La presencia de importantes figuras políticas y sindicales, así como la cobertura mediática, pusieron al Gobierno en una posición donde la aplicación estricta del protocolo podría haber sido vista como una represión a la libertad de expresión. 

Otras Noticias