CON ESTILO

La Patagonia se vistió de amarillo: con la primavera, la retama muestra su máximo esplendor

Aunque es la planta que más aparece en las postales, para muchos es una plaga.
miércoles, 22 de septiembre de 2021 · 17:00

No hay postal de la Patagonia en que la retama no deslumbre con su color amarillo cuando llega la primavera. Con su fresco aroma fragante y sus pequeñas pero numerosas flores amarillas, esta planta es uno de los símbolos de la llegada de esta estación del año.

Esta florida planta es de origen europeo y debido a eso, la belleza que otorga al paisaje se contrarresta con los problemas que trae aparejados para el ecosistema.

Está a la vera de la ruta y en la orilla de los lagos. 

La retama es una especie vegetal que arribó a esta región del país en el siglo XIX de la mano de los inmigrantes suizos o alemanes que traían entre sus pertenencias, elementos de su cultura  para así sentirse como si estuvieran en su casa.

Por ser una especie foránea, esta planta que pobló los jardines, se propagó a muchos de los lugares de la cordillera andina y brindan un colorido espectáculo.

Pueden alcanzar hasta 2 metros de altura. 

 

No tan bella

Sucede que esta planta no solo es un elemento bonito para el paisaje sino que además genera ciertos elementos negativos en el medioambiente.

Entre los puntos que destacan los especialistas, el gran volumen que ocupa dentro del territorio además de la combustibilidad son las características que la vuelven peligrosa.

Uno de los caminos más bellos es el que llega hasta Villa La Angostura. 

Al respecto, una de las integrante del grupo de conservación del Parque Nacional Nahuel Huapi, Gloria Fernández, sostuvo que un grave inconveniente de la remata es que genera muchas semillas de alta persistencia, tanto que pueden resistir hasta 30 años con la posibilidad de germinación.

Además, puede ser un buen refugio para los roedores y son contraproducentes para la flora autóctona ya que genera mucha superficie de sombra que no puede crecer.

Y otro elemento muy grave es que por la estructura que tienen los troncos y ramas de la retama es de “alta combustibilidad”,  algo muy difícil de manejar sobre todo en los veranos cálidos que se dan en el sur.