Se confirmó lo que todos imaginaban de Ana García Moritan, la hija de Pampita

Pampita y un video que emocionó a todos.
domingo, 21 de abril de 2024 · 15:00

Pampita ha dado un paso significativo en la crianza de su hija Ana, inscribiéndola en clases de mini ballet. Este acto no solo refleja el amor de modelo por la danza, sino también su deseo de que la más pequeña de la familia siga sus pasos artísticos.

Con menos de tres años, Ana García Moritán Ardohain, ha comenzado a explorar el mundo del ballet, marcando el inicio de lo que podría ser una prometedora trayectoria en la danza. La decisión de Pampita de inscribir a Ana en ballet resuena con su propia historia.

Desde su infancia en General Acha, La Pampa, Pampita mostró una inclinación natural hacia la danza. A los cinco años, sus padres la inscribieron en clases de piano, pero su energía y movimiento constante la llevaron hacia la danza.

La esposa de Roberto García Moritan recuerda con cariño esos días de infancia, viajando en colectivo con su rodete, soñando con bailar en las tablas del Teatro Colón. Si bien no logró cumplir ese sueño, si pudo hacerlo con muchos otros.

La pasión de Pampita por la danza se hizo evidente a lo largo de su carrera, desde sus primeros pasos como modelo hasta su rol como jurado en el programa "Bailando". Ahora, al ver a Ana disfrutar de sus clases de mini ballet, Caro comparte esa misma emoción y orgullo que sus padres debieron sentir al verla a ella en sus inicios.

El apoyo de la modelo y su esposo, Roberto, es fundamental en este nuevo capítulo de la vida de la niña. Ellos no solo acompañan a su hija en sus clases, sino que también participan activamente, jugando y disfrutando de los momentos juntos.

Tierno momento 

Las redes sociales de Pampita,con casi ocho millones de seguidores, se han llenado de imágenes y videos de Ana en sus clases, mostrando su entusiasmo y sus primeros pasos en la danza. La elección de compartir estos momentos íntimos con el público demuestra su orgullo y la importancia que le da a la danza en la vida de su familia.

Además, refleja la conexión emocional que tiene con sus seguidores, quienes han sido testigos de su trayectoria y ahora de la de su hija. Ana, con su tutú y su sonrisa, representa la inocencia y la alegría de la niñez. A través del ballet, está aprendiendo no solo sobre la disciplina y la técnica, sino también sobre la expresión y la creatividad. 

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