Terrible lo que le pasó a Jimena Barón y su hijo cuando regresaban de Brasil: "Avión que cae"

La joven diva y su niño volvían de sus vacaciones.
miércoles, 19 de junio de 2024 · 09:20

Jimena Barón reveló el dramático momento que vivió en el avión con el que regresaba a Buenos Aires de Brasil, junto a su hijo Morrison Osvaldo.

"Buen día a todos, ya estamos en casa. El avión fue una batidora. Yo fila 31. La panorámica de la última fila es el típico plano del avión que cae, ¿estamos de acuerdo?", arrancó Jimena Barón.

Y confesó: "No me salía el padre nuestro. Ya aterrada me aferré al brazo del señor de al lado. Le pedí permiso. En un pozo del mal en donde se hizo absoluto silencio, me mandé un calmante y no recuerdo mucho más".

Jimena Barón reconoció que su hijo no se enteró de nada y, cuando llegaron a Buenos Aires, el niño hizo vida normal, olvidándose completamente del problema del avión.

Según la actriz: "Amanecí hace un rato, me escribió Ale, el remisero, que nos buscó en Ezeiza para avisarme gentilmente que no le pagué. Momo hizo su vida. Yo encontré la butaca de la cocina en la despensa y al parecer comió grisines con chocolate y ahora se hizo un ramen con leche porque es picante. Ya pagué el remís y pedí disculpas".

La joven cerró con otro comentario sobre el vuelo: "Seguramente esté exagerando todo pero no tanto, pues el otro vuelo que aterrizaba en Aeroparque tuvo que aterrizar en Ezeiza por turbulencia fuerte".

 

Los días de playa de Jimena

"Si hay ganas nunca es tarde. Yo pánico al agua, a no hacer pie, a esa peli que después de verla nunca fue lo mismo dejar las patas colgando en el agua. Hijo manija muy fresco en febrero propuso ir a una escuela de surf, a convivir con desconocidos y surfear todo el día, sonaba a la peor idea del mundo para mí. Le dije que no. ¿Por qué no, má? No supe qué contestar. Tampoco entendía bien por qué no, así que ganó el sí", contó la joven.

Y añadió: "Mi hijo en el agua, que todavía es un enano y para él es mucho más profundo y las olas más grandes, mi admiración en tan profunda como el océano. Yo ni siquiera podía ir a lo hondo, de repente surfeo y te espero la ola sola, metida en lo más hondo. Miedo desbloqueado a los 37, el cuerpo y alma agradecidos porque el mar cura, se lleva lo feo y te llena de todo lo lindo. Madre e hijo surfers, ¿quién lo iba a decir?".

Otras Noticias