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El pozo del infierno: por qué este misterioso lugar en Yemen impresiona a los geólogos

El cráter tiene una entrada de 30 metros de ancho y se estima que su profundidad podría alcanzar los 250 metros.
lunes, 21 de junio de 2021 · 18:19

Hace millones de años, en el desierto de Yemen se formó un cráter de grandes dimensiones que hasta el día de hoy tiene desconcertados a los geólogos que lo estudian. Considerado como una de las principales rarezas de ese país, también es conocido como el pozo del infierno, debido a que algunos mitos propios del folklore local aseguran que fue creado para ser el destino de los demonios prisioneros.

El cráter se encuentra a unos 1.300 kilómetros de Saná, la ciudad capital del país bicontinental y su tamaño es realmente sorprendente. Tiene 30 metros de ancho y, aunque no hay exactitud sobre su profundidad, los especialistas asumen que podría ser de entre 100 y 250 metros. “Es muy profundo. Nunca hemos alcanzado el fondo de este pozo, puesto que hay poco oxígeno y ninguna ventilación”, mencionó Salah Babhair, una de las autoridades a cargo de los estudios geológicos del pozo del infierno.

Desde afuera es posible observar aves que entran y salen desde las profundidades del pozo.

El lugar es sumamente oscuro, ya que la luz del sol no ingresa y se dificulta realizar observaciones de la parte interna del cráter. Babhair comentó que, junto a su equipo, lograron descender a una profundidad de unos 50 o 60 metros y que “notaron cosas extrañas en el interior”. A esto, añadió que durante el descenso percibieron “un aroma muy raro”.

Estas tenebrosas descripciones abonan a la construcción de historias misteriosas y casi sobrenaturales acerca del pozo que tiene en vilo a los geólogos de Yemen. Según Babhair, “estos lugares requieren más estudios e investigaciones”.

El cráter está situado cerca de la frontera con Omán.

 

Prisión de los demonios

Las historias sobre el origen del llamado pozo de infierno abundan entre los habitantes de esta zona de Yemen. Los relatos del folklore local aseguran que el cráter fue creado para utilizarlo como prisión de los demonios y hay más. Muchos creen que los objetos que se encuentran en sus alrededores son succionados hacia el interior y desaparecen.

Estos relatos supersticiosos son reforzados por las características del lugar: oscuridad, olores fétidos que emanan de su interior y, por supuesto, la imposibilidad de tocar el fondo de sus profundidades. Las historias tienen un grado de relevancia tal que muchos habitantes de la región evitan acercarse hasta el pozo e incluso se niegan a hablar de él por temor.

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